150,00€

Tanga de lencería negro

Después de hablar con el chico que me gusta en el bar cerca de la oficina, no pude resistir y fui al wc. Cerré el pestillo. Me quité las medias, me levanté la falda y dejé que mi imaginación y mis dedos hicieran el resto. El vino hacía efecto, mis dedos se movían decididos y la humedad hacían aún más fácil obtener el placer de los últimos minutos mientras hablaba con él y lo imaginando recorriendo mi cuerpo con su lengua.

Uso: 2 días